Introducción

La ciudad es una creación fascinante de la inteligencia humana, un ejemplo de bucle prodigioso: la inteligencia crea la ciudad que, a su vez, recrea la inteligencia que la produce . Más de la mitad de la población mundial vive en grandes ciudades, y parece que este porcentaje no hará sino aumentar. La atracción que ejercen los núcleos urbanos, con sus promesas de oportunidades y de realización personal, es inmensa. Las ciudades nos permiten ampliar nuestras posibilidades, crecer y desarrollarnos. Autores como  Edward Glaeser, Steven Johnson, Richard Florida o Charles Landry señalan su importancia como motores de innovación y creatividad.  Jane Jacobs las considera un enorme laboratorio de ensayo-error, y se fija en la vitalidad de sus calles, que constituyen el alma de la ciudad.

La inteligencia personal se desarrolla siempre en un entorno social que la estimula o la deprime. No somos inteligencias individuales aisladas; nuestra relación con el entorno nos mejora o nos empeora.  Si queremos desarrollar nuestra inteligencia personal, debemos cuidar y desarrollar la inteligencia de nuestro entorno social, de nuestra ciudad. De ahí la importancia de elaborar una pedagogía de esta inteligencia compartida, una de cuyas especialidades sería la pedagogía para ciudades. Con esta idea en mente, aprovechando las investigaciones que hay sobre el futuro de las ciudades, y estudiando las iniciativas ya emprendidas y las herramientas ensayadas, nuestra Fundación comenzó a trabajar en  el programa “Ciudades con Talento”, que pretende contribuir al desarrollo de esta nueva pedagogía.

¿Por qué “Ciudades con Talento”?

Para nosotros, el talento es la inteligencia triunfante, es decir, la que elige bien sus metas y moviliza las energías intelectuales, emocionales y éticas necesarias para alcanzarlas. En el caso de las ciudades, el talento se demuestra en su capacidad para resolver las tres grandes aspiraciones de sus ciudadanos:

  • El bienestar
  • La vinculación social
  • La ampliación de sus posibilidades vitales (educativas, culturales, económicas, políticas, éticas).

La armoniosa satisfacción de esas tres grandes aspiraciones constituye la felicidad, tanto individual como social. Por eso, podemos considerar que el objetivo de Ciudades con Talento es ayudar a crear una ciudad feliz, es decir, alcanzar la “felicidad de la polis”, la felicidad política.